Orgullosa portada de nuestro Parque Nacional Yasuní por celebración del aniversario 125 de la revista National Geographic. Abogados Guayaquil

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“SUPERANDO LOS LIMITES DE LA SELVA-SALVANDO LOS BOSQUES DE ECUADOR” consta en la impresionante portada de la reconocida revista National Geografhic , en la que con fondo de la noche, aparecen dentro de una V formada por las ramas de un antiguo árbol, dos monos nocturnos que con la intensidad del color café de sus ojos, observan la inmensa biodiversidad de la que son parte dentro del Parque Nacional Yasuní, la revista realiza un pormenorizado informe sobre el estado actual del Yasuní, denunciando textualmente:

“Muy por debajo de la tierra, los puertos del Yasuní otro tesoro que plantea un desafío urgente para lo precioso de la vida en la superficie: Cientos de millones de barriles de crudo no explotado del Amazonas. Con los años, las concesiones petroleras se han dibujado sobre el mismo territorio que el parque, ya que los intereses económicos han superado la conservación en la lucha por el destino Yasuní”

La reciente historia vivida por este articulista cuenta que hace 14 años en febrero de 1999, el Estado Ecuatoriano declaró la parte sur del Parque Nacional Yasuní y la reserva étnica Waorani “ZONA INTANGIBLE DE CONSERVACION VEDADA A PERPETUIDAD DE TODO TIPO DE ACTIVIDAD EXTRACTIVA” ya que es hogar de los pueblos en aislamiento voluntario, Tagaeri y Taromenane, así como la cuna de gran parte de la biodiversidad amazónica.

Nuestra novísima Constitución de la República promulgada por la Asamblea Constituyente de Montecristi y aprobada en referéndum por el pueblo ecuatoriano, vigente desde octubre del 2008, en su artículo 407 manda “Se prohíbe la actividad extractiva de recursos no renovables en las áreas protegidas y en zonas declaradas como intangibles, incluida la explotación forestal…”

No obstante la obligación de Ley antes descrita, el pasado 3 de agosto del 2010 finalmente el Estado Ecuatoriano suscribió con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) el Fideicomiso para Administrar el fondo Yasuní-ITT (Ishpingo.Tambococha-Tiputini), conformado por tres miembros del Gobierno, dos de los Contribuyentes y uno de la Sociedad Civil, integración que le da poder de decisión sobre la utilización de los recursos a nuestro actual régimen Altivo y Soberano. Mediante este instrumento jurídico-financiero se depositarán los aportes de las naciones, organizaciones y ciudadanos del mundo, de quienes se espera recaudar $. 3.600 millones de dólares en los próximos 13 años, por concepto de compensación de aproximadamente el 50% de los ingresos que le hubiera generado al estado ecuatoriano la explotación y venta de los 846 millones de barriles de crudo, estos serían aproximadamente $ 7.000 millones de dólares, por la que adquiere el compromiso de mantener indefinidamente bajo tierra dichas reservas petroleras, que equivalen al 25% de las reservas petroleras totales, con las que cuenta actualmente Ecuador.

La preservación y cuidado que dicha iniciativa produce a la Madre Tierra y a su biodiversidad resulta impresionante: Mientras actualmente la Organización de Naciones Unidas negocia en el mercado de carbono del mundo, sobre el dióxido de carbono ya emitido, la propuesta Yasuni-ITT plantea evitar la grave contaminación al NO emitir 407 millones de toneladas métricas de CO2 al medio ambiente, por NO extraer los 800 millones de barriles de crudo, promoviendo energías limpias y renovables. El parque alberga en una sola hectárea 655 especies, de las 2.274 especies de árboles y arbustos que existen, mas del total de especies nativas de árboles que existen en Estados Unidos y Canadá; se han reportado 593 especies de aves, 80 especies de murciélagos, 150 anfibios, 121 especies de reptiles, más de 4.000 especies de plantas vasculares, 100.000 especies de insectos por hectárea, que lo convierten en una de las reservas más biodiversas del planeta, resultándose beneficiada por la NO deforestación de un peso estimado de 547 millones de toneladas métricas, devastación que se ocasionaría por la extracción del crudo.

Dentro del nuevo modelo del Fideicomiso suscrito las naciones, las organizaciones y los ciudadanos del planeta ya no son donantes, sino Contribuyentes, recibirán los llamados Certificados (CGY), los mismos que no generan intereses, ni expiran, les serán entregados en directa proporción del monto de su contribución e incluirán la cantidad de toneladas de CO2 no emitidas por obra y gracia de sus contribuciones. Por su parte el Estado Ecuatoriano se obliga a invertir los capitales a recaudarse en la conservación de 44 áreas protegidas en distintas provincias del país, en evitar la deforestación de los ecosistemas naturales, en especial de las áreas protegidas y en la ejecución de proyectos para procurar una nueva matriz de energía renovable, tales como hidroléctrica, eólica, solar y geotérmica, mientras que los intereses (7%) que se generen de la rentabilidad del capital contribuido se deberán canalizar a proyectos sociales, de conservación y mantenimiento del patrimonio nacional, del desarrollo de la ciencia y tecnología en eficiencia energética y en el combate a la pobreza en las zonas aledañas al Parque Yasuní.

La concreción final de la iniciativa Yasuní-ITT mediante la suscripción del Fideicomiso por parte del Ecuador, ha sentado sólidos precedentes esperanzadores en el planeta y servido de evidente ejemplo para la corriente Conservacionista de nuestra América, que impulsarán a los países miembros de manera inequívoca a continuar gestionando sus propias iniciativas, como ejemplos tenemos a Brasil, que creó el Amazon Fund que busca atraer recursos para conservar su selva tropical, que cuenta ya con Noruega como su primer contribuyente; a Perú que gestiona un préstamo de Japón para la protección de 212.000 millas de su selva amazónica; a Colombia que busca recursos en el mundo para combatir el cambio climático mediante la protección de sus bosques; por contrario imperio Guatemala recibió la protesta de Alemania y de otros países del mundo por su decisión de abrir concesiones en el bosque de la laguna del Tigre para la explotación de crudo, solicitando los legisladores alemanes al Presidente Alvaro Colom que se acepte una iniciativa similar a la del Yasuní y así se alinee con la corriente de la razón y el equilibrio que principia a brillar, fundamentada en la iniciativa ecuatoriana, dentro de nuestro Continente. Como apreciamos, aunque lejos en el horizonte, aún nos toca oír el retumbar de las airadas voces de las depredadoras de siempre, las que quisieran que prevalezcan sólo los mezquinos intereses de unos pocos, las empresas petroleras, junto con sus agenciosos coláteres e intermediarios, que históricamente se han enriquecido en cifras inimaginables a costa de los pulmones de nuestro planeta, seguramente más temprano que tarde tanta irresponsabilidad e indiferencia con el futuro de todos, serán destinadas al baúl de los malos recuerdos de la historia, de esos que los pueblos se imponen la obligación de olvidar para siempre.

Sin duda la vorágine del conservacionismo, del desarrollo sustentable y de la conciencia sociala fin de procurar un mejor planeta para nuestros hijos no tiene ya retorno, conviertiéndose actualmente ineludible para todas las naciones que se dicen miembros responsables del Universo, es por eso que se impone sugerir a los funcionarios del actual régimen que descarten de manera radical el llamado “Plan B” del Yasuní-ITT, que en atención a la preocupación de los ciudadanos del Ecuador y del mundo evidenciada por la Revista National Geografhic, sepulten de manera definitiva toda elemental posibilidad de la extracción de ese crudo, por cuanto además de proceder a cumplir la sagrada obligación con la Pacha Mama, estarán honrando la norma Suprema de la Constitución y las Leyes de la República, además porque así lo impone la impresionante respuesta de la comunidad internacional lista a contribuir, como altruistas naciones del primer mundo que se encuentran asumiendo con la frente en alto, sus culpas de la depredación que originó el calentamiento global, que el mundo se las adjudica durante décadas pasadas, convirtiéndose ahora en voluntarios con su ejemplo, de la preservación del medio ambiente, actores sin fronteras del desarrollo sostenible de nuestro planeta y soldados sin banderas de la conservación de nuestro maravilloso Universo.